Las renuncias de las madres

El otro día una compañera de trabajo del padre de mi hija, nos invita a cenar a su casa. Directamente nos pregunta si tenemos canguro. Le decimos que no. Que nosotros somos un pack y que nuestra hija también viene. Entonces se acaba la conversación. Intuyo que quizá aquí lo de cenar con hijos no se lleva. Pero no le doy más vueltas.

Unos días más tarde y viendo la imposibilidad logística que tengo para asistir a un evento por la tarde, le envío a esa chica un Wechat (Whatsap en Chino) y le digo si me puede pasar algún contacto para canguro esporádico. Entonces me responde: 

-Ah ¡muy bien! ¡Genial! En cuanto la tengas, avísame y os invito a cenar. 

Yo no voy a juzgar a nadie. Cuando uno no tiene hijos, muchas cosas no se entienden. Así que acepto que ella crea que se cena sin hijos.

Aquí muchas mujeres quieren ser madre. Aquí en Shanghai, bajo esta nube de contaminación perpetua. Uno de los motivos de no plantearse ser madre en otro lugar, y hablo de gente de fuera, no de chinas, es que su sueldo le permitirá tener una Ayi todo el día que le cuide a la criatura. Ellas (y algunos ellos) aún no saben que eso es una renuncia. Renunciar a criar a tu hijo. Quizá cuando lo tengan en brazos, no les hará tanta ilusión poder permitirse tener una Ayi que lo cuide.

Curiosamente, hoy mi mejor amiga, me ha enviado este post Las renuncias de las madres.

Creo que nunca nadie había expresado tan bien, lo que nos ha ocurrido a la mayoría. Hoy echo de menos a las madres del colegio, con quién me sentaba a charlar después de la escuela: a criticar el sistema institucional machista que domina en España, a criticar la logística absoluta que recae en nosotras porque “ellos” tienen que trabajar. A reírnos de nosotras mismas y organizar nuestra vida en torno a eso, nuestros hijos. Picnics, excursiones, parques, museos… siempre todo pensando en ellos. 

Una de las últimas conversaciones en el patio, una mamá de una niña de 3 años que recién acababa de parir su segundo hijo, comentaba:

-A mi me educaron para estudiar y trabajar, no para llevar una casa. Me educaron para estudiar, para ir a la universidad, para tener una carrera profesional. Y de repente tuve hijos, seguí trabajando, y me cayeron multitud más de responsabilidades de las que nadie me había hablado ni educado. 

Mi hija cree que sólo las madres cocinan. Y he tenido que explicarle que eso no es así. Pero, la clave no está en explicar, sino en dar ejemplo. Ahí empieza todo…

La gran reforma social de los inicios de la China Popular fue la Ley del Matrimonio de 1950. Con ella se ponía fin a la familia feudal y se establecía la igualdad de la mujer y el hombre. Fue, sin duda, una de las grandes aportaciones de la revolución maoísta al país.

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2 thoughts on “Las renuncias de las madres

  1. Cuantas veces imaginamos nuestra vida de otra forma porque lo que creíamos que seríamos o haríamos en edad adulta ha ido tomando otro rumbo . En el transcurso de la vida se presentan circunstancias que nos hacen replantearnos todo aquello que imaginábamos con ilusión y es entonces cuando tenemos que dejar algunas cosas y escoger otras y te aseguro que “tu” haz escogido la más bella y satisfactoria experiencia de la vida: ser madre . Bravo Eva eres todas y eres única., ellos han renunciado a tanta belleza…..y seguro que tampoco lo imaginaron así.

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